Una imagen vende más que mil palabras.
Una imagen vale más que mil palabras. Este gastado tópico define como nada el increíble poder sugestivo de las imágenes que describen la actualidad y la realidad. Es el poder de la fotografía que cada día es contemplada por miles o millones de personas para informarse sobre el acontecer del mundo. Y en un mundo cada vez más corroído por las injusticias y los conflictos olvidados, un lugar cada vez más frío y mediatizado, el poder de la imagen es imprescindible para superar la indiferencia en la que estamos sumidos y sentir el drama o la alegría de cada momento que pasa.
El control de las imágenes se pierde en la noche de los tiempos. Todas las religiones han ejercido su poder por medio del uso de imágenes. A través de ellas han difundido su fe y han velado sus misterios. El poder político no ha quedado a la zaga utilizando las artes visuales como vehículo de propaganda, como elemento de agitación o como agente de represión. Cualquiera puede encontrar innumerables ejemplos en la antigüedad clásica, en el barroco o en la época de las vanguardias, pero no ha sido hasta hace muy pocos años cuando el control político de la imagen ha llegado a ser total y sus efectos aniquiladores.
Este juego mecánico, de una simplicidad conmovedora, es la metáfora más contundente que se puede crear sobre la paradoja que supone el que una vez cegados de imágenes por el poder, éste sea capaz de sustraer ahora todas las imágenes para sumirnos en el estado de suprema ceguera en el que comenzamos a vivir.
Poner imágenes a un concepto abstracto en el cerebro surte un efecto inmediato. No visualizamos fácilmente el hambre en abstracto en Ghana, pero, en cambio, la imagen de alguien herido en la carretera activa reacciones de solidaridad inmediatas… Es un ejemplo claro como así lo afirma Eduard Punset.[1]
Hay que aceptar que, tal vez hoy más que nunca, la imagen de las personas es más fuerte que los símbolos y, tanto la hoz y el martillo como el yugo y las flechas o el puño y la rosa, pertenecen a una simbología del poder lejanas y hoy en día oscurecidas por la imagen física de los líderes de los partidos que mantienen estos emblemas en sus particulares iconologías. Y en muchas ocasiones esa imagen exterior tiene más fuerza que su palabra, o su mensaje político o social.
La imagen sigue teniendo un poder abrumador que no podemos explicar aunque ahora la tecnología nos permita reproducir imágenes y poco a poco se vaya perdiendo el “aura”, como decía Walter Benjamin, pero ese es otro problema. No podemos quedar inermes ante las imágenes de los niños que huyen del napalm, ni del bebé muerto en Afganistán, ni de los cuerpos desnudos de judíos de la Segunda Guerra Mundial, etc. Pero del mismo modo tampoco podemos ser los mismos después de ver una obra de arte. El arte también cambia la vida. Mi vida jamás será la misma el día en que yo esté frente a la escultura helenística de Laoconte que está en el Vaticano. La imagen tiene un poder que parece laico, pero sigue siendo mágico: durante uno de los discursos de Collin Powell taparon la reproducción de la pintura “Guernica”, de Pablo Picasso, que muestra los horrores de un bombardeo aéreo de civiles y que normalmente se ve en la entrada del Consejo de Seguridad de la ONU. La imagen no es una mera imagen: amenaza, consuela, da alivio, da esperanza, denuncia, representa, manipula… ¿A quién no le gustaría aparecer hermoso o hermosa en una foto? A todos, porque mi imagen está unida a mi ser.
Todos estos parámetros han hecho que esta relación entre la imagen, el poder y el hombre sean uno mismo y por lo tanto han tomando una ingerencia social muy alta, puesto que con imágenes podemos vender, comprar, matar y temer.
BIBLIOGRAFIA
http://www.elpais.com/articulo/arte/poder/imagenes
http://aline.leugim.com.mx/index.php/2007/11/18/el-poder-de-la-imagen/
[1] Alberto Haj-Saleh | 08/01/2008 | Artículos | Psicología
2 comentarios
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Muy cierto lo que se rescata en este post que yo complementaría con un nombre más que sin duda también es un referente sobre el uso de recursos en la comunicación NOAM CHOMSKY (más en su fase de activista). Pero creo que la contaminación visual logra también neutralizarnos ante el horror de las imágenes, y es muy común ver niños muriendo de hambre en los noticieros para con toda la naturalidad del caso ver propagandas de familias felizmente obesas en locales de comida Chatarra…
Si bien no podemos luchar en contra de lo mediatico, podemos luchar construyendo nuevas imagenes lo cual los invito a todos, y creo que tú santiago estas en la lucha ya desde hace mucho tiempo, de hecho gracias a ti por enrumbarme por esta valiosa y hermosa lucha de la imagen.. GRACIAS!! ÑAÑO!!